Las familias apicultoras del sur occidente de Guatemala enfrentan baja rentabilidad y limitado desarrollo económico debido a la falta de valor agregado, acceso a mercados y tecnificación en la producción apícola.
La apicultura representa una actividad económica importante para miles de familias del sur occidente de Guatemala, especialmente en San Marcos y Quetzaltenango, donde se concentra aproximadamente el 65% de la producción nacional de miel. En el país existen más de 4,154 apicultores registrados, 6,099 apiarios y más de 234,906 colmenas; sin embargo, la mayoría de productores continúa trabajando de forma artesanal, con escaso acceso a tecnificación, capacitación y generación de valor agregado. De hecho, cerca del 98% de los apicultores comercializa únicamente miel en estado bruto, limitando sus oportunidades de crecimiento e ingresos.
Además, los productores enfrentan dificultades comerciales debido a la dependencia de intermediarios, los bajos precios de venta y la competencia con miel adulterada o productos sustitutos. Aunque Guatemala exporta miles de toneladas de miel, el consumo interno sigue siendo reducido, estimándose entre 30 y 56 gramos por persona al año, lo que evidencia una limitada cultura de consumo y poca diversificación de productos apícolas. Como consecuencia, las familias apicultoras mantienen ingresos inestables y pocas posibilidades de modernizar sus apiarios y fortalecer el desarrollo económico sostenible de sus comunidades.